COVID, ESTUFAS DE LEÑA Y ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

4 millones mueren cada año por respirar aire de estufas de leña
• 3 mil millones cocinan y calientan sus hogares quemando madera y combustibles sólidos
• Esto los hace doblemente vulnerables ante el COVID-19
• El 50% de las muertes prematuras por neumonía se dan en niños menores de 5 años
• Las estufas ecológicas son la solución
En tiempos de la pandemia por el COVID-19 surge un tema de vital importancia para la supervivencia de millones de personas. Se trata de un sector ya de por sí vulnerable por las condiciones de pobreza y marginación en las que viven, y que en el marco de la crisis sanitaria global por el coronavirus se encuentra doblemente vulnerable.

Son alrededor de 3 mil millones de personas en el mundo que cocinan y calientan sus hogares usando fogones y a fuego abierto que utilizan como combustible la madera, estiércol animal, desechos de cultivos y carbón. Son personas cuyos sistemas respiratorios están deteriorados por la calidad de aire que respiran al tener al interior de sus hogares fogones que generan de forma permanente hollín y monóxido de carbono.

Es en este contexto, más de 4 millones de personas mueren prematuramente cada año por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire del hogar por cocinar con combustibles sólidos. Cifra que promete incrementarse por la combinación de esta condición con la pandemia. Aún no hay estadísticas pues se trata de un tema tan nuevo como el COVID-19, por lo que será hasta los próximos meses cuando se pueda estudiar esta condición.

Más del 50% de las muertes prematuras por neumonía se dan en niños menores de cinco años de edad, causadas por el hollín inhalado producto de la contaminación generada por estas “estufas” a fuego abierto dentro de los hogares.

3.8 millones de muertes prematuras se dan anualmente por enfermedades no transmisibles, incluyendo los accidentes cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón, mismas que se atribuyen a la exposición a la contaminación del aire del hogar.

Alrededor de 3 mil millones de personas todavía cocinan y calientan sus hogares con combustibles sólidos en fuegos abiertos y fogones con fugas. Es importante señalar que la mayoría de estas personas son pobres y viven en países de bajos y medianos ingresos.

Tales combustibles y cocinas rudimentarias son ineficientes y producen altos niveles de contaminación del aire dentro y fuera del hogar con una gama de contaminantes perjudiciales para la salud, incluidos pequeñas partículas de hollín que penetran profundamente en los pulmones.

En un ambiente mal ventilado en las viviendas, el humo interior puede estar hasta 100 veces por encima de los niveles aceptables para partículas finas en el aire. La exposición a este aire contaminado es particularmente alta entre mujeres, jóvenes y niños, que pasan la mayor parte del tiempo cerca o en el interior del hogar.

De acuerdo con una encuesta realizada en el mes de abril por la ‘Clean Cooking Alliance’, 111 empresas que pertenecen al ramo de las ‘cocinas limpias’ respondieron, incluidos productores y distribuidores de energía para cocinar, fabricantes de estufas y muchos otros en toda la cadena de suministro, que casi un tercio han cesado temporalmente todas sus operaciones y declararon que esperaban interrupciones de moderadas a severas debido al COVID-19.

“Las industrias de todo el mundo, incluso en el sector de la cocina limpia, están experimentando interrupciones sin precedentes”, dijo Dymphna van der Lans, CEO de Clean Cooking Alliance, que trabaja para construir una industria inclusiva que haga accesible la cocina limpia para los tres mil millones de personas que viven cada día sin esto.

Los resultados de la encuesta se producen cuando una nueva investigación sugiere que las personas expuestas a la contaminación del aire tienen más probabilidades de morir por COVID-19 que las personas que viven en áreas con aire más limpio. Estos hallazgos refuerzan la importancia del acceso a una cocina limpia como alternativa a los fuegos de cocina abierta y las estufas tradicionales, que son fuentes importantes de contaminación del aire en los hogares.

La encuesta encontró que el 80% de los inversores que respondieron a la encuesta han retrasado las decisiones de financiación, mientras que el 60% informó que era menos probable que apoyara a las empresas de cocina limpia como resultado de COVID-19.

Este tipo de impactos podría ser particularmente desafiante para las empresas de cocina limpia en etapa inicial, que atienden a hogares de bajos ingresos y tienen una capacidad limitada para soportar interrupciones o retrasos operativos graves en sus planes de recaudación de capital.

Si bien el 63% de los donantes que respondieron a la encuesta informaron haber retrasado las decisiones de financiación, igual que muchos siguen confiando en su probabilidad de apoyar actividades de cocina limpia. Además, el 75% informó haber agregado mecanismos de financiamiento nuevos o mejorados para apoyar los proyectos existentes.

Muchas organizaciones ya se están moviendo para apoyar a los emprendedores energéticos a través de fondos, información y otros recursos necesarios. Por ejemplo, un consorcio de socios, anunció que tiene la intención de lanzar el Fondo COVID-19 Energy Access Relief para llenar los vacíos de fondos como resultado de la pandemia. Además, GET.invest abrió una “Ventana COVID-19” especial en su Catalizador de Finanzas para dar a las empresas de energía limpia y proyectos asesoramiento gratuito para ayudar a navegar en la crisis.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a la contaminación del aire en el hogar casi duplica el riesgo para la infancia de enfermar de neumonía. Más de la mitad de las muertes de niños menores de cinco años por infecciones agudas de las vías respiratorias, se deben a partículas inhaladas por la contaminación del aire interior de combustibles sólidos domésticos.

Casi una cuarta parte de todas las muertes prematuras se deben a accidentes cerebrovasculares, es decir, alrededor de 1.4 millones de muertes (de las cuales la mitad son mujeres), pueden atribuirse a la exposición crónica a la contaminación del aire del hogar causada por cocinar con combustibles sólidos.

Aproximadamente el 15% de todas las muertes por cardiopatía isquémica, contabilizando más de un millón de muertes prematuras anualmente, se puede atribuir a la exposición a la contaminación del aire del hogar.

Más de un tercio de las muertes prematuras por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en adultos en países de bajos ingresos se debe a la exposición a la contaminación del aire del hogar.

Las mujeres expuestas a altos niveles de humo en el interior de sus hogares tienen dos veces más probabilidades de sufrir EPOC, que las mujeres que usan combustibles más limpios.

Aproximadamente el 17% de las muertes anuales por cáncer de pulmón prematuro en adultos son atribuibles a la exposición a carcinógenos de la contaminación del aire del hogar causada por cocinar con combustibles sólidos como madera o carbón. El riesgo para las mujeres es aún mayor, debido a su papel en la preparación de alimentos.

Generalmente pequeñas partículas y otros contaminantes en el humo al interior de los hogares, inflaman las vías respiratorias y los pulmones, afectando la respuesta inmune y reduciendo su capacidad de transporte de oxígeno de la sangre.

También hay evidencia de vínculos entre la contaminación del aire en el hogar y la baja natalidad, bebés que nacen con peso bajo, tuberculosis, cataratas, cánceres nasofaríngeos y laríngeos.

De acuerdo con el Banco Mundial, sin un cambio sustancial en las políticas de los gobiernos para solucionar esta situación, el número total de personas que continuarán utilizando los combustibles sólidos permanecerán prácticamente sin cambios para 2030.

El uso de combustibles contaminantes también representa una carga importante para la sostenibilidad y el desarrollo. La recolección de combustible consume un tiempo considerable para mujeres y niños, lo que los limita para realizar otras actividades productivas, así como que estos niños asistan a la escuela. Además de que en entornos menos seguros, las mujeres y los niños corren el riesgo de sufrir lesiones y violencia durante la recolección de combustible.

El carbono negro (partículas de hollín) y el metano emitido por una estufa ineficiente de combustión con partículas sólidas, son poderosos contaminantes que contribuyen al cambio climático.

La falta de acceso a la electricidad para al menos 1,200 millones de personas, muchas de quienes usan lámparas de queroseno para la iluminación, exponen a los hogares a niveles muy altos de partículas finas, además de que introducen otros riesgos para la salud, como quemaduras, heridas e intoxicaciones por ingestión de combustible.

Así que con este panorama y con la llegada del COVID-19, hoy más que nunca es prioritario tomar acciones para hacer frente a este problema.

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